Utopía

 
UTOPÍA
¿Pero alguien me puede explicar en qué coño consiste el progreso de la humanidad?
Continúa existiendo la esclavitud. Miles de personas son encarceladas o asesinadas por su ideología o su manifiesta homosexualidad. Hay cruentas guerras entre países por un pedazo de tierra en conflicto. Y permitimos que los bancos y las multinacionales dominen la política mundial a su antojo.
Y en mi entorno escucho hablar de “NUEVAS TECNOLOGÍAS” para denominar a la Tablet, el teléfono móvil o la conexión por Wifi a Internet. En fin, no son excepcionales para mí. Soy joven. Me asignaron un dispositivo personalizado nada más nacer. Impregné con babas su pantalla mientras me aleccionaba para caminar y hablar con corrección. Es el órgano más importante de mi cuerpo. Puedo considerarme indígena de esta flamante explosión virtual de la realidad.
Aquel teléfono seleccionó a los que serían mis amigos en el colegio. Definió mis gustos musicales. Perfiló mi tendencia política. Ejerció de maestro incansable y oráculo de la sabiduría. No era capaz de comprender como algunos individuos se jactaban de no disponer de uno de estos en sus manos…
Pero una mañana maldita, perdí mi dispositivo en el instituto, posiblemente en los vestuarios del polideportivo. No recuerdo exactamente ni cómo ni cuándo. Y aquel día, regresé a casa escuchando a grupos de rock que desconocía. Cuando, tumbada en la cama, me disponía a repasar la lección de historia para el examen de mañana, fui consciente de la tragedia. Mi móvil había sido sustituido por el de otra persona.
Trasplante instantáneo de corazón y cerebro. He dejado de ser la adolescente inquieta y despreocupada que recordaba.
Mi apariencia no se ha transformado en absoluto. En el espejo reflejo las mismas facciones de siempre. Pero presiento que me he convertido en una persona extranjera de sí misma. He buceado con curiosidad por páginas inexploradas hasta este instante. Ventanas abiertas a la historia de la humanidad y sus continuas desgracias. He descubierto que el mundo que parecía dominar es sólo un fantasma. Un conjunto de hologramas escogidos para calmar mi conciencia y el agitado ritmo de esta descompasada respiración. Asimilo cantidades ingentes de información prohibida. ¡Todo lo que me rodea es mentira!
Padezco un intenso escalofrío en la columna vertebral. Es fruto de las descargas eléctricas de dos sentimientos forasteros: el miedo y la cólera. Convulsiones que me agitan evaporando los átomos que me componen.
No estoy dispuesta a desaparecer. Vengo decidida a hackear todos vuestros dispositivos hasta conseguir eliminar el último archivo registrado. Voy a fundar UTOPÍA, un “no-lugar” ideal que podréis construir con vuestras propias manos. Y, por favor, no sintáis temor ni furia…Si os destruís, le haréis un gran favor a esta irrealidad virtual.
Luchad con energía. ¡Os necesito!
 
Virginia Mas