Turismo

 
TURISMO
Viajar es una experiencia gratificante y enriquecedora en todos los sentidos.
Eliminas prejuicios asentados. Liberas la mente de algunas doctrinas marchitas que esgrimías como artículos de fe. Aprendes nuevas costumbres y practicas idiomas. Contemplas paisajes sublimes. Degustas comidas exóticas. Además, según algunos estudios poco concretos, si viajas a menudo, tu cuerpo asume que no eres una persona sedentaria. Estás en movimiento y derrochas curiosidad y optimismo. Será menos probable tu exposición a ciertas enfermedades o dolencias.
Cruzar el mundo para exhumar solitarios paraísos o transitar por ciudades vertiginosas.
Organizar una maleta pequeña con lo indispensable. Y recorrer mi futuro destino en diferentes webs. Empaparme con las experiencias de otros turistas como si estuvieran redactando mi propio cuaderno de viaje. Aprender de sus errores y disfrutar de sus espléndidas fotografías.
Viajar es la costumbre más recurrente en mis sueños y escritos. De profesión, soy turista. A tiempo completo y sin descanso.
No deseo llegar a mi casa porque convierto en mi hogar todas las cruces marcadas en el mapa del mundo. La Tierra, ese extraño planeta en el que habito, dejará de tener misterios para mí.
He conseguido obtener un record meritorio: soy la mujer que más ha viajado en la historia.
Quedan muy pocos países en el mundo que no haya frecuentado en alguna ocasión. Me faltan algunas regiones polares, zonas desérticas o selvas impenetrables y, por descontado, territorios sumidos en guerras cruentas. Pero no renuncio a visitarlos en cuanto me sea posible. No habrá rincón desconocido en la Tierra para esta nómada insaciable.
Y nadie podrá experimentar jamás lo que yo siento cuando me dejo llevar, sin temor, a otra valiente audacia en solitario.
Tengo millones de seguidores fieles en mi cuenta de Instagram. Que comentan con afecto mis publicaciones diarias y comparten mis instantáneas de ruta como si emergieran de su propio álbum de fotos.
En este instante, escribo desde Damasco, la capital de Siria. Territorio saqueado y bombardeado. La población de este país huye despavorida para salvar sus vidas y tan sólo encuentran muros y duros controles policiales. Son refugiados de su propio miedo y no pueden hablar sin dejar escapar un torrente de lágrimas amargas.
Los ciudadanos desaparecen. Damasco es la representación de la desolación suprema desde el cielo.
El motor arranca, escucho voces susurrantes. Cierro los ojos para intentar imaginar a dónde me llevan. Es la primera vez que viajo en el maletero de un automóvil. Presiento que se han terminado mis hazañas. Imagino que viajo en un tren con ventanas. El paisaje es imponente…
Chapa, hedor a gasolina e intenso calor por la elevada temperatura de este compartimento diminuto. Han tenido el detalle de dibujar unas ventanas…Sólo son secuestradores, no asesinos…Escribo en mi cuenta: Mi próximo destino será….
Ellos decidirán el punto y final de mi historia.

 

Virginia Mas