Manual de recetas

 
MANUAL DE RECETAS
Mi hijo demostró estar dotado de cantidades ingentes de paciencia. Se aventuró a instruirme en las instrucciones básicas para poder utilizar un ordenador.
Fue el único obsequio que demandé por la llegada de mi cumpleaños.
-Mamá, una de estas tardes salimos día de compras y así eliges tu regalo.
-Hijo mío, así pensándolo deprisa, no necesito nada. Bueno, guardo un oculto deseo pero quizá es demasiado complicado para ti…Me encantaría dar uso a ese aparato con pantalla y teclas que tienes en tu mesa. El portátil, ¿no? Jamás he estado delante de uno de esos pero deduzco que esconden el futuro del conocimiento. Soy una clásica vistiendo, cocino los platos de siempre…pero tengo muchas ganas de aprender cosas nuevas y transmitir mis propias experiencias.
-Mamá, ¿no estarás buscando echarte un ligue por chat tras tu reciente divorcio con papá?
Ignoraba en qué consistía un chat pero lo del romance no me disgustaba en absoluto.
-No me interesa ser cortejada por un extraño invisible en ese espacio virtual. Me siento perfecta en este novedoso estado de soltería elegida. Las relaciones siempre consiguen anular la porción de ti que más aprecias. Tan sólo deseo investigar sobre la nueva cocina que está surgiendo. Yo me eduqué con eso guisos salados y aceitosos que cocinaba la abuela, pero ahora quisiera investigar en páginas especializadas en recetas. Estudiar las propiedades de las especias, las provisiones que llenan la nevera de los grandes chefs, la deconstrucción de los alimentos y sus prodigiosas texturas y presentaciones sobre la mesa.
Llegó mi cumpleaños y en el desayuno, apareció mi adolescente con un paquete bajo el brazo.
Era un portátil. Sencillo y práctico. Se negaba a compartir el suyo con una dama medieval.
-Aprenderás muy rápido y esto te va a encantar, mamá.
Para este muchacho aquel dispositivo era su vida entera. Estaba empeñado en estudiar Informática y en desperdiciar los años más hermosos de su vida en la soledad de su cuarto.
-Alucinarás con toda la gente que hay detrás de esta pantalla.
Y esa fue la primera lección de todo un máster en computación. Encender, redactar, navegar en Google, subir fotografías y vídeos…
Vivo en el futuro residiendo en el presente. Y en el futuro mi hijo y yo hemos dejado de conversar entre nosotros. El chat nos sirve para comunicarnos si surge una necesidad urgente.
Buceo entre miles de recetas pero no logro encontrar la que realmente me interesa.
Era una especie de sopa con muchísimos ingredientes. Con mis limitados conocimientos me atrevo a componer mi propia fórmula: nitrógeno, carbono, hidrógeno…Todavía me faltan componentes.
Pretendo elaborar el caldo primigenio, ese guiso de que dio origen a la vida en la Tierra. Y variar o añadir nuevas sustancias. Lo conseguiré y acabaré con toda esta locura.
 
Virginia Mas